Edvard Munch, El ojo en el ojo

J. K. Rowling describió en un recuerdo de uno de los más odiados, incomprendidos y amados personajes de su famosa saga de libros, Severus Snape, en ese fragmento literario - de Harry potter y las reliquias de la muerte - describió este genial cuadro de 1894 de Edward Munch:
Lily recogió una flor que se había caído del arbusto detrás del cual Snape se escondía. Petunia avanzó, evidentemente dividida entre la curiosidad y la desaprobación. Lily esperó a que Petunia estuviese lo suficientemente cerca como para ver bien, y luego abrió la palma de su mano. La flor se sentó ahí, abriendo y cerrando sus pétalos, como si fuera una ostra extraña y bizarra, con muchos labios.- ¡Detenlo! – chilló Petunia.- No te hace daño – replicó Lily, pero cerro su mano y arrojó la flor.- No está bien – dijo Petunia, pero sus ojos habían seguido el vuelo de la flor hacia el suelo, y los mantuvo fijos en ese lugar - ¿Cómo lo haces? – añadió, con una voz que indicaba cuanto quería saber.- Es obvio, ¿no? – Snape ya no podía contenerse, y saltó de detrás de los arbustos. Petunia gritó y retrocedió corriendo hacia los columpios, pero Lily, aunque claramente asustada, permaneció donde estaba. Snape pareció lamentar haber aparecido. Una capa de rubor se posó en sus pálidas mejillas mientras miraba a Lily.- ¿Qué es obvio? – preguntó Lily.Snape parecía nervioso y exaltado. Mirando a Petunia, que se asomaba por detrás de los columpios, bajó la voz y dijo:- Yo sé lo que eres.- ¿Qué quieres decir?- Eres… eres una bruja – susurró Snape.La niña se mostró ofendida.- ¡Eso no es algo muy agradable para decírselo a alguien!Se dio vuelta, con la nariz hacia arriba, y se alejó hacia su hermana.- ¡No! – dijo Snape. Ahora estaba completamente colorado, y Harry se preguntó porque no que quitaba su ridículamente largo abrigo, a menos que fuera porque no quería mostrar el delantal que traía debajo. Aleteó detrás de las chicas, pareciéndose grotescamente a un murciélago, al igual que su yo mayor.Las hermanas lo examinaron con una mirada des aprobatoria, y se colgaron de las poleas de uno de los columpios, como si ese fuera un lugar seguro.- Lo eres - le dijo Snape a Lily – Eres una bruja, te he estado observando desde hace tiempo. Pero no tiene nada de malo, mi madre también lo es, y yo soy un mago.La risa de Petunia era como agua fría.- ¡Un mago! – exclamó, recuperando el coraje ahora que ya había superado el susto la aparición repentina - ¡Yo sé quien eres! ¡Eres ese tal Snape! Vivis al terminar Spinner End, cerca del río – le dijo a Lily, y era evidente por su tono de voz que consideraba la dirección muy poco recomendable - ¿Por qué nos has estado espiando?- ¡No he estado espiando! – dijo Snape, acalorado, incómodo y con el cabello sucio bajo la luz del sol – No te espiaría a ti, de todas formas – añadió con desprecio – eres una muggle.Aunque claramente Petunia no entendía la palabra, intuía lo que era por el tono.- ¡Ven, Lily, vayámonos! – dijo fríamente. Lily obedeció a su hermana de inmediato, mirando a Snape mientras se iba. Él no dejó de mirarlas en su camino hacia el portón de la plaza, y Harry, el único que quedaba para observarlo, pudo reconocer en él una amarga decepción, y comprendió que Snape había estado planeando este momento desde hacia mucho, y que le había salido completamente mal…
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