Théodore Chassériau, Romeo y Julieta
En este cuadro, pintado hacia 1850, se nos presenta el desenlace de la obra de Shakespeare:
ROMEO. ¡Oh! No puedo; estoy sin fuerzas; por el contrario, necesito tu débil apoyo. -¡Cruel veneno!JULIETA. ¡Veneno! ¿Qué dices, dueño mío? Tu balbuciente voz, tus labios descoloridos, tu errante mirada... -¡En tu faz está la muerte!ROMEO. Si lo está: lucho al presente con ella. Los trasportes que he sentido al oírte hablar, al verte abrir los ojos, han detenido un breve instante su impetuoso curso. Todo mi pensamiento era ventura, estaba en ti; mas ahora corre el veneno por mis venas... -No tengo tiempo de explicarte. -El destino me ha traído aquí para dar un último, último adiós a mi amor, y morir a tu lado.JULIETA. ¿Morir? ¿Era el monje traidor?ROMEO. No sé de eso; te creía muerta. Fuera de mí al contemplarte... -¡Oh!, ¡fatal prontitud! -Apuré el veneno, -besé tus labios, y hallé en tus brazos un sepulcro precioso. -Pero en ese instante... -¡Oh!JULIETA. ¡Y me he despertado para esto!ROMEO. Extenuadas están mis fuerzas. Entre la muerte y el amor, disputado vaga mi ser; pero la muerte es más fuerte. -¡Y tengo que dejarte, Julieta! -¡Oh cruel, cruel destino! En presencia del Paraíso-JULIETA. Tú deliras; apóyate sobre mi seno.ROMEO. Los padres tienen corazones de piedra, no hay lágrimas que les enternezcan; -la naturaleza habla en balde. Los hijos tienen que ser infelices.JULIETA. ¡Oh! ¡Se me parte el corazón!ROMEO. Es mi esposa; -nuestras almas nacieron gemelas. -Detente, Capuleto. -Suéltame, Paris; no tires así las fibras de nuestros corazones, -crujen, -se rompen. -¡Oh! ¡Julieta! ¡Julieta!(Muere. JULIETA se desmaya sobre el cuerpo de ROMEO.).

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