Salvador Dalí, La persistencia de la memoria
Este cuadro de Salvador Dalí de 1931 nos muestra relojes que, como la memoria, se han reblandecido con el paso del tiempo. De la fugacidad del tiempo no habla con frecuencia la literatura. Por ejemplo, lo hace este soneto de Pierre de Ronsard, el famoso poeta petrarquista francés:
Hoy te envío estas flores que mi manoacaba de cortar recién abiertas,que de no recogerlas hoy tempranolas habría encontrado el alba yertas.Ellas recuerdan el destino humano,porque tus gracias y bellezas ciertasse agostarán en día no lejanoy estarán, pronto, como flores, muertas.Se va el tiempo, mi amiga… mas no es cierto:somos nosotros, !ay! , los que nos vamos.Ni de ti ni de mí quedará huella.Y cuando tú estés muerta y yo esté muerto,nada habrá de este amor de que hoy habloámame, entonces, mientras eres bella.

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