Charles Hunt, Mi Macbeth
Charles Hunt pintó Mi Macbeth en 1863. En el cuadro aparece el pintor mostrando a su mujer y su hijo el cuadro La escena del banquete, que expuso en 1864 en la Royal Academy pero que no se conserva en la actualidad. En esta obra se representa el banquete que se celebra en la escena IV del acto III de la obra de William Shakespeare:
Sala de palacio. Mesa preparada para un festín.MACBETH, LOS CONVIDADOS, LADY MACBETH, ASESINO 1.º Y LENNOXMACBETH. - Sentaos, según vuestra categoría y nobleza. Bienvenidos seáis todos.Los convidados. - Gracias.MACBETH. - Siéntese la reina en el trono, y démosle la bienvenida.LADY MACBETH. - Gracias. Dádsela a nuestros convidados. Os saludo de todo corazón, señores.MACBETH. - Con todo el alma te lo agradecen. (A Lady Macbeth). Los dos lados iguales: yo en medio. Alegraos, brindaremos juntas. (Se presenta el asesino 1.º). Traes manchada la cara de sangre.ASESINO 1.º. - Sangre de Banquo.MACBETH. - Más vale que sea la suya que la tuya. ¿Queda muerto?ASESINO 1.º. - Le degollé, señor.MACBETH. - ¡Matador excelente te debo apellidar, y mas, si acabaste también con Fleancio.ASESINO 1.º. - ¡Oh rey! huyó.MACBETH. - ¡Y siguen mis temores! Si él hubiera muerto, yo sería feliz, duro como el mármol y las rocas, libre como el aire. Pero ahora me veo receloso, inquieto, entre dudas y temores. ¿Y Banquo murió de veras?ASESINO 1.º. - Cayó en una zanja profondísima, con veinte heridas en la cabeza, la menor de ellas mortal.MACBETH. - Gracias infinitas. Muerta está la serpiente, pero ese retoño fugitivo ha de envenenarnos con el tiempo. Todavía no ha echado dientes. Vuelve mañana. Aun tenemos que hablar.(Se va el asesino)LADY MACBETH. - Esposo, anima con tu presencia y tus palabras la languidez del festín. Si no has de hacerlo, más valdrá comer solos. La alegría es la salsa de las cenas.MACBETH. - ¡Dulce maestra mía! La buena digestión venga hoy después del apetito, y tras ellos la salud.LÉNNOX. - Tomad asiento, rey.MACBETH. - Congregada tendríamos esta noche la flor de la monarquía, si no nos faltase el ilustre Banquo. Quiero culpar su negligencia, más bien que imaginar que le haya acontecido alguna desgracia.(El espectro de Banquo ocupa el sitial de Macbeth).LÉNNOX. - Honradnos, señor, tomando asiento.MACBETH. - ¿Dónde? No le encuentro.LÉNNOX. - Aquí le tenéis, señor.MACBETH. - ¿Dónde?LÉNNOX. - Señor, aquí. ¿Pero qué agitación es la vuestra?MACBETH. - ¿Quién de vosotros ha hecho esto?LÉNNOX. - ¿Qué, señor?MACBETH. - Yo no... yo no lo hice... no me mires agitando tu cabellera tinta en sangre.ROSS. - Levantaos: el rey está enfermo.LADY MACBETH. - No, no, continuad sentados. Son accidentes que desde joven padece mi marido. No os levantéis. Es cosa de un momento. Veréis cuál se repone en seguida. No os fijéis en él, porque se aumentará su delirio. (Aparte a Macbeth). ¡Y dices que eres hombre!MACBETH. - Y hombre fuerte, pues que me atrevo a mirar de hito en hito lo que pondría espanto al mismo Satanás.LADY MACBETH. - ¡Necedad insigne! ¡Sombras que finge el miedo! Es como aquel puñal que decías que te guiaba por el aire, cuando mataste al rey Duncan. ¡Consejas, tolerables sólo en boca de una anciana, al amor de la lumbre! ¡Vergüenza para ti! ¡Y aún sigues turbado! ¡No ves que tu asiento está vacío!MACBETH. - ¡No, no... Mira, mira!... ¿No lo ves?... ¿Qué dices ahora?... Pero ¿qué importa lo que digas? ¿Mueves la cabeza en signo de incredulidad?... Habla, habla... Si los sepulcros nos arrojan su presa, los palacios se trocarán en festín de buitres.(Se va la sombra)LADY MACBETH. - ¿Estás loco?MACBETH. - Te juro, por mi alma, que le he visto.LADY MACBETH. - ¿Y no te avergüenzas?MACBETH. - Siempre se ha derramado sangre. Desde que el mundo es mundo, ha habido crímenes atroces. Pero antes el muerto muerto se quedaba. Ahora las sombras vuelven y nos arrojan de nuestros sitiales.LADY MACBETH. - Tus caballeros reclaman tu presencia.MACBETH. - No me acordaba de ellos. ¡Amigos! míos nobles caballeros! no hagáis caso de mí. Si me conocierais bien no os extrañaría este súbito accidente. ¡Salud, amigos! Brindemos a la salud de nuestro amigo Banquo, único que nos falta. ¡Ojala llegue pronto! ¡Brindo por vosotros, y por él y por todos!Los convidados. - Nosotros repetimos el brindis.(Vuelve a aparecer la sombra)MACBETH. - ¡Lejos, lejos de mí!... Que la tierra te trague... Mi sangre se hiela: falta a mis huesos el tuétano... la lumbre de mis ojos se oscurece.LADY MACBETH. - El accidente vuelve: no es grave, pero descompone la fiesta.MACBETH. - Yo no temo nada de lo que puedan temer los hombres. Ven a mí en forma de tigre de Hircania, de oso o de rinoceronte: no se agitarán mis nervios. O vuelve a la vida, y rétame a lid campal, hierro a hierro, y si tiemblo al ir a encontrarte, llámame hijo de mi nodriza... Pero no vengas como sombra. ¡Huye de mí, formidable espectro! (Desaparece la sombra). Ya se retira, y vuelvo a ser hombre. Sentaos otra vez: os lo suplico.LADY MACBETH. - Con ese delirio has turbado la alegría del convite.MACBETH. - ¿Y cómo no asombrarnos, cuando estalla esa borrascosa nube de verano? Ahora dudo de mi razón viendo que podéis contemplar tales apariciones sin que vuestro rostro palidezca.ROSS. - ¿De qué apariciones hablas?LADY MACBETH. - ¡Silencio! La contradicción le molesta. Podéis retiraros sin ceremonia. Idos pronto.Los convidados. - Buenas noches, y descanse el Rey.LADY MACBETH. - Buenas noches.MACBETH. - ¡Sangre pide! La sangre clama por sangre; ya lo dice el proverbio. Hasta los árboles hablan a la voz del agorero, o por natural virtud. Y a veces la voz de la urraca, del cuervo, o del grajo, ha delatado al asesino. ¿Qué hora es?LADY MACBETH. - La noche combate con las primeras horas del día.MACBETH. - Macduff se niega a obedecerme, y a reconocer mi autoridad.LADY MACBETH. - ¿Le has llamado?MACBETH. - No, pero tengo noticias ciertas de él por mis numerosos espías. Mañana temprano iré a ver a las brujas. Quiero apurarlo todo, y averiguar el mal, aunque sea por medios torcidos. Todo debe rendirse a mi voluntad. Estoy nadando en un mar de sangre, y tan lejos ya de la orilla, que me es indiferente bogar adelante o atrás. Es tiempo de obras y no de palabras. Descienda el pensamiento a las manos.LADY MACBETH. - Te falta la sal de la vida, el sueño.MACBETH. - Pues a dormir. ¡Mi terror, nacido de la falta de costumbre, me quite el sueño! ¡Soy novicio en el crimen!

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